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Visión Familia


 

“Esto implica una convivencia diferente pero sobre todas las cosas una particular valorización de los roles familiares” valoró Alberto Guida e invitó a Rodrigo Olivero, director de Forensic Services de Deloitte quien agradeció la invitación a exponer. “Básicamente a lo que me dedico es todo lo que está vinculado con el crimen financiero, lo que es fraude, corrupción y lavado de dinero. Junto al socio que tenemos en el área manejamos un equipo de 20 personas que son en su totalidad Millennials y quiero usar un poco mi experiencia personal, familiar y de trabajo en equipo para hablar de esto”.

Deloitte hizo una encuesta global sobre la situación de los Millennials a más de diez mil personas en más de treinta países incluyendo a la Argentina que fue lo que me interesó. Quise ver cómo estamos parados hoy, qué sienten hoy. Al margen de la descripción ¿qué es un Millennial y cómo compra, cómo vive, cómo se relaciona? ¿Dónde está parado en este momento? El Millennial es pesimista con relación al futuro tanto político, económico, social, ecológico. Es la primera generación que siente que va a ser peor que la de sus padres; está preocupado en ese sentido. Al margen de clichés y estereotipos, la necesidad de reafirmación y valorización si el Millennial no la encuentra en el plano laboral, o en lo familiar de manera inmediata; le genera cierto nivel de frustración. Están un poco desencantados con lo que son los valores corporativos”. “Me pregunto por sus valores familiares. ¿Cómo están viviendo la forma en que se vinculan con sus familias, con sus hermanos, padres, parejas? Yo hablo con 20 chicos que tengo en mi equipo y de esas experiencias extraje patrones bastantes claros.

El primero es decretar el fin de la dinámica tradicional en la que el padre fue proveedor y la madre ama de casa. Eso parece algo histórico pero se está acelerando con los años, ya cada vez hay más familias o parejas con dobles ingresos. Ya ese rol en el cual se espera que el varón sea el proveedor y la mujer se queda en casa es algo que no se da. De hecho pasó, del 14 al 43% de mujeres en el mercado laboral. Los Millennials van hacia una estructura mucho más fluida y valoran mucho más la diversidad. Sin embargo otra cuestión relevante es que el Millennial a la hora de hablar de un proyecto de vida, de empezar una familia propia; tiene mucha ansiedad y miedo al fracaso. ¿Por qué es esto? Porque vivieron en carne propia muchas de las experiencias fallidas de sus propios padres, la generación de los baby boomers. Fueron la primera generación en la cual el divorcio dejó de ser un estigma y pasó a ser un hecho real y como se dice habitualmente representa el 50% de las relaciones. Con lo cual el Millennial lo mira con cierta desconfianza y con cierto resquemor. Y con menos mandato obligatorio de estar casado o de ser padre a cierta edad”. “Hay cinco grandes indicadores que racionalmente nos muestran lo que es la llegada formal a la vida adulta: el trabajo full time, la independencia financiera, la casa propia, el matrimonio y ser padres.

Los Millennials de una forma u otra están redefiniendo o modificando cada una de ellas. Ya sea porque trabajan free lance, porque tienen distintos trabajos, porque la independencia financiera es cada vez más complicada. Miren no solo los mercados emergentes, sino también en el primer mundo. Esto va de la mano con la dificultad de la casa propia. Acá en la Argentina el tema de créditos hipotecarios es realmente complicado”, remarcó.

“¿Cómo se comporta el Millennial en la empresa familiar? El mayor empleador son las PyMEs y la mayoría de ellas son familiares. Si bien la empresa y el paso de las generaciones y la sucesión; son temas archiconocidos, se está haciendo cada vez más difícil para los MillennialsDentro de apenas siete años los Millennials serán el 75% de la fuerza laboral y priorizan esto: la independencia, la diversidad, causar un impacto y prefieren mentores antes que líderes. Lo que es también muy difícil jugar ese doble rol cuando estamos hablando de que tu jefe es tu papá, tu mamá, tu tío, tu hermano”.

“Entonces es importante saber que si bien buscan su propio camino, prueban, toman sus propias decisiones; son leales a la familia. Son mucho más leales a la familia de lo que son a una empresa multinacional. Lo importante es tratar de ver más allá de los estereotipos de los que veníamos hablando. Básicamente se frustran si no logran inmediatamente lo que están acostumbrados a lograr.

Quieren la información y la gratificación instantánea. Quiero algo lo consigo ahora. Uno no consigue ahora satisfacción laboral. No hay una app para conseguir satisfacción laboral, demora mucho tiempo poder encontrar eso. Entonces lo importante, unas recomendaciones que se podría dar para aquellas personas que se están vinculando con Millennials, en el marco de empresa familiar, es la paciencia y la flexibilidad. Hay que tenerles paciencia. Los que se quedan, tienen un nivel de compromiso, de entusiasmo y de esfuerzo que yo pocas veces he visto”, recalcó. “Conviene al punto de incluirlos en el proceso de toma de decisiones más si estamos hablando de una PyME, donde el fundador está acostumbrado a ejercer un verticalismo que tal vez el Millennial no lo siente cómodo. No es que se recomienda hacerlos responsables de cosas que no puedan manejar de inmediato pero sí hacerlos parte del proceso porque son colaborativos. Son personas que están dispuestas a sumarse al equipo si creen en el equipo y en ese proyecto. Y si el proyecto es familiar, aún mejor”.

Para cerrar intentó romper los mitos. “El primero es ir en contra de lo que yo vengo diciendo hasta ahora. No se puede asumir que una generación entera piense y sienta de la misma manera. Es útil, es funcional que sepamos ciertas características que tiene esta nueva generación pero intentemos no clasificarlos, no poner un estereotipo y principalmente que ese estereotipo no sea una sobre simplificación o una reducción. Que no sea una visión facilista”.

“Otra cosa que tal vez sea un comentario hacia la gente de otras generaciones que está lidiando con Millennials ya sea en el marco laboral o familiar; los valores no cambian. El valor de la integridad y de la honestidad, el valor del esfuerzo; todo eso se mantiene. Ahora, es cada vez menos útil las experiencias que tienen las generaciones previas para poder anticipar cómo van a ser las generaciones futuras. Es cada vez menos útil saber que le pasó a una generación previa para predecir lo que viene, eso a veces frustra y requiere que a veces la gente más grande tenga un grado de humildad; de no hablarle a los Millennials de cómo es la película. Siempre por supuesto hay que reverenciar a las personas más grandes pero esto que vemos desde hace cientos de años que se iba a los ancianos a hacer consultas porque ellos pasaron necesariamente por eso, era porque la vida era predecible y la vida era siempre la misma; ya no aplica tanto. Las dificultades que tienen a nivel laboral, social, político, no son las que tenían o han tenido ellos. Y principalmente a los Millennials en general, no les interesa y no buscan replicar la vida de sus padres. Con lo cual si uno viene con una fórmula o con que te atraviese lo mismo que uno trazó; va a terminar frustrándose”, finalizó Olivero.