2016 ... Y SU EXPECTATIVA


Por Alberto Guida

Algunos dicen que predecir el futuro es imposible y otros que todo es cuestión de previsibilidad. Es bajo esta última premisa que estoy considerando los interrogantes que den las respuestas más próximas a la realidad. No es predecible una debacle económica para el próximo año, sí es necesaria la corrección de determinados factores que justamente no la provoquen. No hay dudas de que existe una lista de cinco o seis prioridades, pero simplemente las concentraría en dos, la primera está implícita en un simple criterio económico, no menor, de lograr el punto de equilibrio entre los ingresos y los egresos, lo cual al corregir nuestro déficit fiscal, sería un factor determinante para reducir la inflación. La decisión tiene un costo político, que alguien debería estar dispuesto a pagar y que puede flexibilizarse con la adecuada comunicación de su decisión racional.

Una de sus variables es el análisis exhaustivo y profundo de la diversidad de subsidios existentes, los que deberían seguir vigentes, pero eliminando simplemente las “aplicaciones incorrectas”, lo que provocaría una reducción aproximada no menor del 30% de dicha erogación. Siendo conscientes que los errores que se cometan en esta toma de decisiones, significarán insatisfacción social.

En segundo término es imperiosa la urgente recuperación de productores y economías regionales, con un ajuste del dólar y eliminaciones parciales de retenciones, estipulando simplemente un tipo de cambio especial para ciertas exportaciones en situación no competitiva o costos superiores al precio de venta.

No creo que inicialmente se deba esteblecer matemáticamente un valor devaluatorio al peso, aun siendo necesario para licuar parte de la deuda interna, porque estimo que primero se debe generar la urgente apertura para el ingreso de capitales e inversiones, lo cual achicará la brecha actual entre dólar oficial y blue, sin generar distorsiones indeseadas de alzas y bajas, que impactan indebidamente en aumentos de precios y que concluyen permaneciendo al valor superior por las dudas. Esto se valida viendo el costo en dólares de algunos productos similares en Argentina vs. otros países. Con estos dos puntos de partida, podemos iniciar la revisión del resto de las variables, pudiendo ser el impuesto a las ganancias un factor a considerar como mejora mediata del poder adquisitivo y del consumo y también facilitador de las paritarias 2016, teniendo en cuenta que conceptualmente un trabajador no debería tener gravado con ganancias su ingreso para vivir, sin pensar ni siquiera en el bochornoso criterio vigente de aplicación sobre jubilaciones. Sí podríamos pensar en un gravamen a las rentas y el juego, que la compense.

Lo enumerado no es simple, soy consciente de la alta complejidad de su implementación, porque cada una de las medidas asume impacto en otras, pero es la previsión exacta que posibilitaría predecir un futuro país sin sobresaltos, con un plan claro y previsible de trabajo. Esto no significa que las transiciones serán simples durante el 2016, pero tampoco se aventura un impacto negativo en la actividad comercial y el consumo. Por el contrario, un clima de certeza podría generar un crecimiento razonable y fundamental para nuestro desarrollo.

No estamos hablando de crecer a tasas chinas, porque esta lectura positiva luego se torna insostenible y negativa en el tiempo, decimos un crecimiento constante de dos o tres puntos de nuestro PBI. ESTA PODRíA SER NUESTRA EXPECTATIVA 2016!!!