EL LENTO PROCESO DEL APRENDIZAJE


Por Alberto Guida

Probablemente una de nuestras particularidades es la falta de madurez, porque en los últimos tiempos han sucedidos dos acontecimientos que realmente me llamaron la atención.

El primero de los hechos fue el Premio Nobel de Economía 2014 que obtuvo el Francés Jean Tirole, donde haciendo una demostración de sentido común explica sobre cómo comprenden y regulan los sectores en los que hay unas pocas empresas poderosas. Donde estos monopolios al no ser regulados producen efectos sociales indeseables, surgiendo así la necesidad de los gobier- nos de involucrarse en regulaciones que pueden funcionar bien bajo determinadas condiciones, pero que en algunos casos pueden ser más dañinas que beneficiosas.

El investigador francés ha defendido así la necesidad de adaptar las políticas a cada sector de la economía y ha analizado esas políticas sectoriales dirigidas a ámbitos diversos, desde las tele- comunicaciones a la banca. Desde mediados de la década de 1980 Tirole “ha dado nueva vida a la investigación sobre este tipo de fallas del mercado”.

Concluyendo, al finalizar el año 2014 en la interpretación del premio Nobel estamos dispuestos a considerar LA NECESIDAD DE ADAPTAR LAS POLITICAS DE CADA SECTOR DE LA ECONOMÍA, CONSIDERANDO AMBITOS SECTORIALES DIVERSOS, DONDE EL BENEFICIO DE UNO PUEDE AFECTAR A OTRO.

Mi interrogante es: ¿si no lo sabíamos? ¿si tenía que aceptarse con la validación del Premio Nobel? ¿Si ahora lo aprendimos? ¿O qué tiempo de aprendizaje tendremos? Porque esto lo debatimos en el CIPE de IDEA en el año 1984!

Y hablando de IDEA, vamos por la segunda para ingresar en nuestro folklore, donde el titular del Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina, Miguel Blanco al cierre del Coloquio del 2014, propuso que los principales candidatos presidenciales firmaran un documento comprometiéndose a seguir quince políticas básicas, por supuesto, sin reconocimiento ni éxito.

Pero obviamente esto no alcanza y a renglón seguido en el coloquio de EPOCA, la escuela de Posgrado donde asisten dirigentes oficialistas y opositores, se debatieron los distintos Pactos para el Desarrollo que otros países supieron encauzar, pero no avanzó cuando se trató la posibilidad de generar en el país un pacto entre distintos partidos que genere políticas de Estado que ayuden a solucionar problemas básicos como Energía, Educación, Salud y Seguridad.

Porque obviamente tampoco transcurrió el tiempo necesario para que comprendamos el éxito del Pacto de la Moncloa en España, un mojón insoslayable en el camino hacia la recuperación del Estado de Derecho, donde los principales partidos políticos, sindicatos y otros actores sociales se comprometieron, en octubre de 1977, a seguir un programa político y económico con medidas tendientes a estabilizar la administración de su país. Donde se dijo “Es el camino de la negociación. El país ha mostrado un deseo inequívoco e irreversible de renuncia a la imposición como vía para resolver conflictos y porque la oposición es parte del poder”.

Surge así otra nueva conclusión: ¿Necesitamos propuestas en dos coloquios relevantes para que surjan estas propuestas y sus rechazos? Corresponde a estas propuestas semejante negación y desconsideración?. ¿Que nos está pasando como argentinos, que no somos capaces de aprender de los otros o de nosotros mismos. ¿Quien duda de la necesidad de una Argentina unida? ¿Quienes dudan de que es lo que hay que hacer para lograrlo?

Y mi respuesta es “En el 2015 nadie duda... pero algunos no quieren, porque son quienes sus intereses particulares se nutren de apropiarse de la riqueza de nuestro país, en base a sus propias reglas de juego. NO QUIEREN NI REGULACIONES EQUITATIVAS, NI ACUERDO SOCIAL”.

Simplemente en un LENTO PROCESO DEL APRENDIZAJE...