EL PAIS QUE TENEMOS


Por Alberto Guida

Nuestra conciencia política no es la de componer una visión Argentina, sino que tenemos la vocación de un clásico futbolístico, o sea que la prioridad es antagonismo. Y desde ese lugar tratamos de construir un país, el nuestro.

Si la consecuencia de un palo en la rueda es previsible, también lo es estimar el grado de avance que podemos lograr desde posiciones contradictorias para obtener acuerdos que favorezcan el desarrollo nacional.

Pero si es por mirar lo nuestro y observar dispersión, podemos comenzar por el consumo masivo y los respectivos precios de sus productos, de acuerdo al comercio de turno, pero digamos que un mismo artículo puede tener tres precios distintos y con diferencias acumuladas que pueden significar el doble de su valor, dependiendo el día, el formato de negocio y la oferta, aún dentro de una misma cadena.

La verdad que todos decimos entender de marketing, pero viéndolo simplemente como consumidor, me cuesta aceptar esto como una imagen comercial seria o atractiva.

Como interpretación racional considero que el que compró mal se perjudica obviamente una sola vez, porque no compra nunca más y el que aprovechó la oferta, solo compra con oferta. Por lo cual, ¿no sería más fácil vender siempre al mejor precio posible y dejar conforme a todos?

Esto lleva al consumidor a la incertidumbre del precio real ¿Será por aplicar la premisa “si no puedes satisfacerlo, confúndelo”?
Si esta simple problemática en consumo masivo que observamos a diario no encuentra soluciones en lo inmediato, queda la incógnita de cómo podremos ordenar el resto de las necesidades de nuestro país en temas más controvertidos. Somos la sociedad de la “viveza criolla” y “hecha la ley .. hecha la trampa” , lo cual ha diezmado los viejos proverbios “del esfuerzo, el sacrificio y el honor”. Pero esto es culpa directa de la clase política que demagógicamente nos ha gobernado a través de “demos plata y comida.... no trabajo, ni estudio” y el desgaste de las vivencias económicas que nos han hecho padecer.

Ahora... a los partidos políticos “los hemos elegido nosotros” y a los golpes de estado “los hemos propiciado”, para luego plantear obviamente que no fuimos nosotros quienes los votamos y por supuesto que siempre fuimos los fervientes defensores de la democracia.

Somos pocos en un enorme territorio, por eso históricamente las puertas de nuestro país han estado siempre abiertas para albergar a toda una masa europea que se distanció de la guerra y que vino con el único objetivo de trabajar, acorde a sus valores. En la última década las puertas han seguido abiertas para todos los latinoamericanos que quisieran venir o directamente sacar ciudadanía Argentina en la frontera, sin el mínimo control de sus antecedentes, generando lamentablemente una duplicación de la delincuencia, pero con matices latinoamericanos.

Además en este concepto amplio del humanitarismo, no solo hemos hecho un desarrollo exponencial de las villas, sino que hemos llegado a limitar a la población argentina en su soporte social y cobertura médica gratuita en hospitales públicos, porque justamente estos beneficios están saturados por extranjeros.

El único valor cuantificable, es cuántos votos significan para quienes les permitieron ingresar bajo esas condiciones y beneficios.
Ningún partido político ha podido construir el país que todos deseamos.. ¿qué todos deseamos? Sino dejarnos “el país que tenemos”.