FALTA DE EQUIDAD IMPOSITIVA


Por Alberto Guida
Estamos en el proceso previo de una reforma impositiva sobre la cual se nos generan grandes expectativas, porque si bien todos somos conscientes de un exceso en la carga de impuestos en el proceso comercial, nadie tan afectado como el consumidor.
 
La idea no es generar una explicación técnica sino informativa, por lo cual comenzaremos con los ingresos brutos, impuesto que tributa el mayorista por su facturación, en la responsabilidad que le asigna la industria proveedora para distribuir sus productos y sin cuyo rol los negocios de proximidad no tendrían abastecimiento, pero estos comercios minoristas vuelven a pagar dicho impuesto sobre los mismos productos, generando una exclusiva doble imposición.
 
A modo de ejemplo, en la Ciudad de Buenos Aires, dado que los mayoristas son agentes de retención y percepción en el impuesto a los ingresos brutos, les corresponde aplicarlo a sus clientes minoristas en el momento de la venta, en base a un padrón que publica mensualmente AGIP y el cual determina cuál es la alícuota que le corresponde según su condición fiscal.
Por otro lado además, debe realizar percepciones en base a una escala que va del 2,50% al 4% di riendo de acuerdo al tipo de producto.
 
Estas acumulaciones impositivas, no sólo generan rechazo en el momento de compra por parte del minorista por encarecimiento de los productos y pérdida de competitividad, sino el agravante económico de esta situación se plasma en el consumidor final, quien en definitiva asume dicho impacto impositivo en los productos que adquiere, sin tener en cuenta que además este canal abastece a todos los consumidores que no pueden acceder a una compra mensual y deben hacerlo periódica o diariamente en base a su condición económica.
 
Podríamos concluir con la lectura generalizada de una sobrecarga impositiva, pero existe algo mucho más grave y es la falta de criterio en su aplicación, perjudicando a las personas de menores ingresos de la población en su necesidad básica de consumo. Por lo que nuestra expectativa no solo se fundamenta en una reducción de impuestos, sino fundamentalmente en una EQUIDAD IMPOSITIVA.