NO EXISTEN RESULTADOS POSITIVOS SIN CONTROL


Por Alberto Guida
La actividad comercial controlada es una de las limitantes mayores que pueden existir; en contraposición la actividad comercial libre es positiva si no se torna descontrolada. Este razonamiento ambiguo de la realidad, no tiene otro fundamento que ella misma, porque la libertad individual tiene un límite y es donde comienza la libertad de los demás, lo que conlleva a considerar que es necesario un ente regulatorio equitativo que otorgue un marco de contención a los excesos. El paso siguiente es definir qué entendemos por excesos y es en este término que podemos describir una lista de palabras que pueden ser circunstancialmente sus sinónimos o antónimos, por ejemplo:
 
  • Monopolio Industrial
  • Monopolio Comercial
  • Descontrol de aperturas
  • Destrucción indiscriminada de fuentes de trabajo
 
Estamos en un proceso de maduración social en el que los extremos del populismo clientelista y el capitalismo salvaje comienzan a estar excluidos de nuestro pensamiento, el cual pretende una economía ordenada, sin crecimientos desmesurados que signifiquen luego marcados decrecimientos. Esto es un desarrollo comercial que considere un marco normativo de pautas necesarias para una evolución positiva de todos los canales de distribución y sus fuentes de trabajo, acorde al potencial de la demanda existente.
 
Si la libertad de las personas fuera absoluta no serían necesarias las leyes. Por lo cual la libertad comercial no puede ser positiva si no cumplimos un ordenamiento normativo legal, que la valide como tal. En este contexto surge la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, como la herramienta para cumplir y brindar el orden necesario a todas las inquietudes del nuevo proceso. Este rol requiere dinámica, rápidas decisiones y escasa burocracia, además de un conocimiento pleno de mercado y plaza. La inquietud popular se fundamenta en si dicha implementación podrá dar respuesta en tiempo y forma a todas las problemáticas que surgen en un proceso de cambio de esta magnitud. Lamentablemente si así no fuera, las ineludibles inversiones que se producirán en nuestro país, generarían un proceso donde todo lo positivo de la propuesta de cambio del nuevo gobierno, pueden provocar niveles de descontrol que invaliden en el tiempo los resultados esperados.