¿TRADICIONALISTAS, BABY BOOMERS, GENERACIÓN X, GENERACIÓN Y, MILLENNIALS, CENTENNIALS o Z?


Por Alberto Guida
Esta es la historia argentina de las generaciones que contabilizamos, entre las cuales observamos grandes diferencias de vivencias e impactos tecnológicos. Pero todas tuvieron en común el mismo escenario político-económico de incertidumbre y falta de continuidad.
 
Cuesta comprender que todos los años transcurridos y los cambios vividos no hayan podido modificar el contexto político, porque esta ha sido la base de la construcción de los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Y podemos decir con certeza que ninguno de los tres han cumplido una trayectoria satisfactoria.
 
Los presidentes tuvieron resultados disímiles, pero todos coincidieron en no tener la gestión necesaria para desarrollar y transformar nuestro país. El Poder Legislativo ha sido el refugio político partidario donde se ha decidido lo propuesto por el Ejecutivo o el partido mayoritario, independientemente de una decisión favorable para el país o la sociedad, generando leyes fuera de contexto y hasta hoy vigentes. Y finalmente el poder judicial, el que ha sumado las decisiones del ejecutivo, su propio partidismo político y además la aplicación de las leyes con una interpretación personalizada de cada juez. Obviamente modificándose todo lo antedicho ante cada cambio presidencial.
 
Podríamos deducir que, aparentemente, no han sido problemas generacionales, pero sí estimar que hemos tenido problemas de memoria, porque seguimos repitiendo los mismos errores. Tampoco tuvimos beneficios culturales en la evolución, porque no existió un diagnóstico asertivo del futuro del país y los principios de equidad se diluyeron construyendo una sociedad frágil y segmentada.
 
Todo esto junto es casi imposible de lograr… no para nosotros.
 
Surge así el interés de entender cómo hicieron los países desarrollados para alcanzar sus objetivos, dejando una serie de
premisas que develan la incógnita!! …
 
Lo ético como concepto básico
El orden.
La integridad.
La puntualidad.
La responsabilidad.
El deseo de superación.
El respeto por las leyes y las instituciones.
El respeto por el derecho de los demás.
Su amor al trabajo.
Su actitud permanente de sostener lo antedicho,
¡SÓLO NOS FALTA CUMPLIR LA ÚLTIMA!