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EDITORIALES

por Alberto Guida

VISION COMERCIAL 2025: El futuro del consumo no es incierto, es predecible


Por Alberto Guida

Hay dos variables prioritarias que lo condicionan, la evolución tecnológica y las nuevas generaciones, ambas en su plenitud de participación en los hábitos de consumo y trabajo.

Los medios de pago impactados por la tecnología habrán generado diversidad y capilaridad, esto determinará un retroceso relevante del circulante efectivo y un avance trascendente del comercio electrónico, procesos ambos inevitables.
El ámbito del consumo se circunscribirá a precio y ahorro de tiempo, basado en la información tecnológica (bots) de ofertas y opciones, como así también distintas posibilidades para acceder a su compra, sea entrega domiciliaria o retiro de la misma en horario y lugar conveniente.

En este contexto la compra tradicional quedará relegada a una reducida participación de mercado, sustentada fundamentalmente por ciudades del interior del país o zonas de recursos limitados.
Las cadenas sobrevivientes mantendrán su poder de concentración en diseños de menores tamaños y sustentadas en una alta eficiencia logística.

Todo esto confluirá en un panorama laboral donde las demandas serán contrapuestas, porque por un lado la tecnología impondrá menores oportunidades laborales, pero contrariamente los requerimientos del trabajador impondrán prioridades en calidad de vida y remuneración.

En el ámbito hogareño los cambios serán significativos en su demanda alimentaria y la disminución de la comida casera reflejada en alta demanda de productos elaborados para el consumo directo, incluyendo la supresión del desayuno en el hogar, todo sujeto a un tema ahorro de tiempos y donde la electricidad será el elemento básico en cocinas y microondas, íconos del futuro patrimonio ciudadano. Mientras gourmets y chefs serán la imagen visible de la actividad culinaria.

Y comenzará la era del impuesto a la robótica, como alternativa social compensatoria.

El futuro del consumo no es incierto, es predecible.